ya lo dijo un muchacho allá por mediados del siglo xix; la vida es este mismo instante que está sucediendo, que está pasando. la vida es esto y no lo que pasó o pasará. es el mismo momento de la creación, este acto aquí referido en su sentido más exquisito. ¿cómo capturar entonces ese instante inasible? ¿cómo instalarnos en él?...
una respuesta posible -con la que suscribimos-, es vivir ese instante de tal forma que deseemos que se repita, en su imperiosa diversidad, una y otra y otra vez.
si lo vivimos plenamente, si estuvimos ahí con nuestra voluntad, con nuestra energía creadora, podremos apropiarnos de él y su eterno retorno será una y otra vez motivo de festejo, movitivo para reinventarlo, motivo para desearlo profundamente...
si, si, yo creo que usted me sabrá comprender...
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